Page 926 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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volviendo a crecer y le picaba al salir por su piel quebrada.
Entraba el viento por las ventanas. La casa de Pincod era alta
y mohosa y estaba llena de basura. Isaac, Derkhan y
Yagharek habían ocupado los dos pisos superiores. Había
una ventana a cada lado, que se asomaban a una calle y a un
pequeño y miserable patio. La maleza había brotado a través
del suelo de hormigón manchado, como una excrecencia
subcutánea.
Cuando estaban dentro, Isaac y los demás atrancaban la
puerta: solo salían con cautela, disfrazados, principalmente
de noche. Algunas veces se aventuraban a salir durante el día,
como Yagharek había hecho ahora. Siempre había una buena
razón, alguna urgencia que suponía que esa salida no podía
esperar. Solo era claustrofobia. Habían liberado la ciudad:
era intolerable que no pudieran caminar por ella a la luz del
día.
— Ya sé lo de ese compromiso —dijo Derkhan. Su mirada
recorrió los componentes conectados del motor de crisis.
Isaac los había limpiado la pasada noche y los había vuelto a
montar.
—Yagharek —dijo él—. Se lo debo. Lo prometí.
Derkhan agachó la mirada y tragó saliva, y luego se volvió
de nuevo a mirarlo. Asintió.
— ¿Cuánto tiempo? —dijo. Isaac levantó el rostro, no
pudo soportar su mirada y lo apartó. Se encogió de hombros
brevemente.
—Algunos de los cables se han quemado —dijo con
vaguedad, y movió a Lin para que estuviera apoyada con más
comodidad sobre su pecho—. Hubo un montón de
retroalimentación que atravesó los circuitos y fundió
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