Page 928 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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y, devastado, se sumió en el silencio.

                Es el más importante descubrimiento científico desde hace

            siglos, pensó, enfurecido de repente, y no puedo ni salir a la

            luz. Tengo que... hacerlo desaparecer como si tal cosa.


                Acarició  el  caparazón  de  Lin  y  ella  empezó  a  hacer
            señales, mencionando peces y frío y azúcar.


                —Lo sé, Isaac —dijo Derkhan sin furia—. Lo sé. Se... se

            lo  merece.  Pero  no  podemos  esperar  tanto.  Tenemos  que

            marcharnos.




                Haré lo que pueda, le prometió Isaac, tengo que ayudarlo.

            Me daré prisa.

                Derkhan lo aceptó. No tenía elección. No le dejaría, ni

            tampoco a Lin. No lo culpaba. Ella también quería honrar su

            acuerdo, darle a Yagharek lo que este quería.

                El hedor y la tristeza de la pequeña y húmeda habitación

            la  abrumaron.  Murmuró  algo  sobre  ir  hasta  el  río  para

            reconocer el terreno y se marchó. Isaac sonrió sin calidez al

            escuchar excusa tan poco convincente.

                —Ten cuidado —dijo, a pesar de que no era necesario,

            mientras ella salía.


                Siguió acariciando a Lin con la espalda apoyada contra la

            pared.

                Después de un rato, sintió que ella se relajaba y se quedaba

            dormida. Se levantó cuidadosamente, se acercó a la ventana

            y se asomó al bullicio que discurría por debajo.

                Isaac no conocía el nombre de la calle. Era ancha y estaba

            ornamentada  a  ambos  lados  con  árboles  jóvenes,  todo

            flexibilidad y esperanza. En el extremo más lejano, alguien


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