Page 922 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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tensos y magullados hombros.
Para nuestro alivio, Derkhan regresa con varias tajadas
de engrudo y un gran puñado de bayas variadas. Sus colores
son vividos y exuberantes.
Creí que el maldito Consejo nos había pillado, dice. Creí
que un constructo me estaba siguiendo. Tuve que desviarme
por Kinken para escapar.
Ninguno de nosotros sabe si de verdad la estaban
siguiendo.
Lin está excitada. Sus antenas y las patas de su cabeza
vibran. Trata de morder un trocho del blanco engrudo, pero
empieza a temblar y lo escupe y no puede controlarse. Isaac
es bueno con ella. Introduce la pasta lentamente en su boca,
discreto, como si ella estuviera comiendo por sí misma.
Su cuerpo de escarabajo tarda varios minutos en digerir
el engrudo y dirigirlo hacia la glándula khepri. Mientras
espera, Isaac agita unas pocas bayas frente a Lin y espera
hasta que sus movimientos le hacen decidir que ella quiere
un puñado en concreto, que le da a comer suave y
cuidadosamente.
Guardamos silencio. Lin traga y mastica despacio. La
observamos.
Pasan los minutos y su glándula se distiende. Nos
inclinamos hacia ella, ansiosos por ver lo que crea.
Ella abre los labios de la glándula y expulsa una bolita de
húmedo esputo de khepri. Mueve los brazos, excitada,
mientras rezuma, carente de forma y mojada y cae
pesadamente al suelo como un excremento blanco.
Un fino chorrito de baba con los colores de las bayas cae
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