Page 107 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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como el carbón le llegaba por debajo de la cintura. Me
pareció que guardaba cierta semejanza con las imágenes
de las grandes bellezas de la dinastía Tang que la
compañía de ópera había colgado por el escenario.
La mujer se giró lentamente inspeccionando las
inmediaciones, y sus ojos brillaban bajo la luz de la luna
como dos pozas rielantes.
Me sorprendió comprobar lo afligida que parecía.
Sentí una repentina lástima por ella y deseé más que
nada en el mundo hacerla sonreír.
Un nuevo roce de la mano de mi padre sobre mi
nuca me arrancó del estado de arrobamiento. Padre me
había advertido del poder de las hulijing. La cara me
ardía y el corazón me latía con fuerza. Desvié la mirada
del rostro del demonio y me concentré en su postura.
Los criados del mercader habían estado patrullando
por el patio con perros todas las noches de la semana
para mantenerla alejada de su víctima. Pero ahora el
patio estaba vacío, y la hulijing estaba ahí, de pie,
inmóvil, titubeante, temiéndose una trampa.
—¡Hsiao‐jung!, ¿has venido a buscarme? —la febril
voz del hijo resonó con más fuerza.
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