Page 109 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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La vasija colgaba de mi mano, olvidada.




                    —¡Ahora!  —gritó  padre,  que  había  conseguido

             liberar la espada.



                    Me mordí el labio presa de la frustración. ¿Cómo voy

             a ser cazador de demonios si resulta tan fácil engatusarme?

             Levanté la tapa y vacié la vasija sobre la figura que se


             batía en retirada, pero la ridícula idea de que no debía

             ensuciar  el  vestido  blanco  hizo  temblar  mis  manos  y

             apunté mal, y solo una pequeña cantidad de orina de

             perro alcanzó a la mujer.



                    No  obstante,  fue  suficiente.  La  hulijing  lanzó  un


             aullido,  y  el  sonido,  como  el  de  un  perro  pero

             muchísimo más salvaje, hizo que se me erizara el vello

             de la nuca. Se giró y gruñó, descubriendo dos hileras de


             afilados dientes blancos, y yo retrocedí tambaleándome.



                    La  había  rociado  cuando  estaba  en  plena

             transformación, y su rostro se había quedado congelado

             entre  el  de  una  mujer  y  el  de  un  zorro:  el  morro

             sobresaliente  pero  lampiño,  y  orejas  triangulares  que


             temblaban de furia. Hizo ademán de darme un zarpazo,

             sus manos ahora convertidas en garras terminadas en

             afiladas uñas.



                    Ya  no  podía  hablar,  pero  sus  ojos  no  tenían


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