Page 138 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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El señor Alexander Findlay Smith, dueño del
tranvía del Pico y él mismo un entusiasta ingeniero,
había vislumbrado una oportunidad. Había previsto
que la senda del progreso tecnológico conduciría de
manera inevitable a la utilización de autómatas
propulsados por vapor: piernas y brazos mecánicos que
terminarían por reemplazar a los criados y culíes
chinos.
Yo fui elegido para ayudar al señor Findlay Smith
en su nueva empresa.
Aprendí a reparar mecanismos de relojería, a
diseñar intrincados sistemas de engranajes y a idear
ingeniosas aplicaciones para las palancas. Estudié cómo
chapar el metal con cromo y cómo combar el latón para
conseguir curvaturas suaves. Inventé sistemas para unir
el mundo de los robustos y templados mecanismos de
relojería al mundo del limpio vapor y de los diminutos
y regulares pistones. Una vez que el autómata estaba
terminado, lo conectábamos a la última máquina
analítica llegada desde Gran Bretaña y lo
alimentábamos con cinta perforada densamente con los
agujeros del código Babbage‐Lovelace.
Tras una década de duro trabajo, ahora ya teníamos
brazos mecánicos sirviendo bebidas en los bares de
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