Page 133 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
P. 133
ocurría nada más que decir.
—En una ocasión me dijiste que lo único que
podemos hacer es sobrevivir. Tengo que agradecerte el
consejo. Es probable que me salvase la vida.
—Entonces estamos en paz —dijo ella, sonriendo—
. Pero basta ya de hablar de nosotros. Esta noche está
reservada para los espíritus.
Bajamos hasta el puerto y dispusimos las viandas a
la orilla del agua, una invitación a los espíritus de todos
aquellos a quienes habíamos amado a que se acercaran
a comer. Luego encendimos el incienso y quemamos el
dinero en un cubo.
Ella contempló cómo algunos restos del papel
calcinado ascendían por cielo empujados por el calor de
las llamas, hasta terminar desapareciendo por entre las
estrellas.
—¿Crees que los espíritus siguen teniendo abiertas
las puertas del inframundo esta noche, ahora que ya no
queda magia?
Titubeé. De niño había sido entrenado para
reconocer el arañar de los dedos de un fantasma sobre
el papel de las celosías, para distinguir entre la voz de
133

