Page 355 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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Y entonces, un día vi un documental sobre
tiburones en la televisión y le dije a mi madre que quería
uno. Ella hizo el tiburón, pero el animal se agitó
penosamente por la mesa. Llené el lavabo con agua y lo
metí. El escualo nadó feliz dando vueltas y más vueltas.
Sin embargo, al rato empezó a empaparse y a volverse
traslúcido, y lentamente se fue hundiendo hasta el
fondo, con los pliegues deshaciéndose. Metí la mano
para rescatarlo, pero lo único que recuperé fue un trozo
de papel mojado.
Laohu colocó las dos zarpas delanteras una junto a
otra en el borde del lavabo y apoyó la cabeza en ellas,
con las orejas gachas. De su garganta salió un débil
gruñido que me hizo sentir culpable.
Mi madre me hizo un nuevo tiburón, de papel de
aluminio esta vez. El animal vivía feliz en una gran
pecera redonda con peces de colores. A Laohu y a mí
nos gustaba sentarnos junto a ella y observar al tiburón
de aluminio persiguiendo a los pececillos; Laohu
pegaba la cara contra el recipiente, y yo, en el lado
contrario, veía sus ojos, ampliados hasta el tamaño de
tazas de café, mirándome fijamente través de la pecera.
Cuando tenía diez años, nos mudamos a una nueva
casa situada en la otra punta de la ciudad. Dos de las
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