Page 36 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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habría comprendido, sus Cuatro Cuartetos sin el aroma
de su alma, sin el toque especial que otorgaba a cada
una de las palabras: ese intenso y penetrante dejo que
queda tras haber bebido algo profundamente
significativo.
Ojalá las sirenas cantaran para mí. ¿Soñaba con eso Eliot
tras beberse su café antes de dormir?, se preguntó Rina.
En lugar de con sirenas, esa noche Rina soñó con
glaciares. Kilómetros y kilómetros de hielo que
tardarían cientos de años en derretirse. Aunque no se
veía rastro alguno de vida, Rina sonrió en sueños. Era
su vida.
El primer día de trabajo del nuevo empleado, Rina
ya supo que el joven no iba a durar demasiado tiempo
en ese despacho.
Su camisa había pasado de moda hacía ya unos
años, y esa mañana no se había molestado en limpiarse
los zapatos. Ni era excesivamente alto ni tenía la barbilla
demasiado perfilada. Su despacho quedaba al fondo del
pasillo al que daba el cubículo de Rina, y era pequeño,
con una única ventana que miraba al edificio contiguo.
El letrero con el nombre que había en la puerta decía
JIMMY KESNOW. Todo apuntaba a que debería haber
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