Page 38 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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Ella sabía que jóvenes como aquel no permanecían


             demasiado  tiempo  en  un  despacho  pequeño  con  una

             única ventana que miraba a un callejón. Se trasladaban

             a los que tenían vistas al muelle o estaban una planta


             más arriba. Rina se figuraba que era bastante probable

             que  el  alma  de  Jimmy  fuera  una  cucharita  de  plata,

             gallardamente deslumbrante y atractiva.



                                         El juicio de Juana de Arco











                    —Por  la  noche,  los  soldados  y  Juana  dormíamos


             juntos en el suelo. Cuando Juana se quitaba la armadura

             le veíamos los pechos, que eran hermosos. No obstante,

             en ningún momento despertó en mí deseos carnales.



                    »Juana  se  enfadaba  cuando  los  soldados  decían

             groserías en su presencia o hablaban de los placeres de


             la  carne.  Siempre  ahuyentaba  con  su  espada  a  las

             mujeres  que  seguían  al  ejército,  salvo  cuando  algún

             soldado hubiera prometido casarse con dicha mujer.



                    »La pureza de Juana provenía de su alma, que ella

             siempre  llevaba  encima,  ya  fuera  cuando  se  lanzaba


             cabalgando  a  la  batalla  o  cuando  se  preparaba  para



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