Page 35 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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baldía,  recitó  la  versión  tradicional  que  había  sido


             inculcada a todo inglés: «Aunque camine por el valle de

             las sombras de la muerte, no temeré mal alguno».



                    El voto fue unánime a favor de mantener la versión

             de Coversdale, aunque estuviera un tanto embellecida.



                    Creo  que  siempre  ha  sorprendido  a  la  gente  la


             profunda devoción de Eliot hacia la tradición, hacia la

             Iglesia Anglicana y, también, hasta qué punto el inglés

             impregnaba su alma.



                    Creo que esa fue la última vez que Eliot saboreó su

             alma y, desde aquel día, a menudo he deseado volver a


             oler aquel aroma: amargo, requemado y sobrio. No solo

             era el espíritu de un verdadero inglés, sino también el

             del genio de la poesía.



                    Medir  la  vida  a  cucharaditas  de  café  debe  de  haberle


             resultado terrible en algunos momentos. A lo mejor por eso

             Eliot carecía de sentido del humor, pensó Rina.



                    Sin embargo, un alma en una lata de café también

             era algo hermoso a su manera. Animaba la atmósfera


             alrededor de su dueño; conseguía que todo aquel que

             oyera  su  voz  estuviera  alerta,  despierto,  abierto  y

             receptivo  a  los  misterios  de  sus  versos,  densos  y

             complejos. Eliot no habría podido escribir, y el mundo


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