Page 478 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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no sentí miedo.
Mi trabajo me obliga a estar mirando el panel con
las luces indicadoras que tengo frente a mí y que se
asemeja un tanto a un tablero gigante de go.
La mayor parte del tiempo es muy aburrido. Las
luces, que indican la tensión en distintos puntos de la
vela solar, van cambiando siguiendo la misma
secuencia cada pocos minutos, a medida que la vela se
va curvando suavemente bajo la luz cada vez más débil
del lejano sol. La secuencia cíclica de las luces me resulta
tan familiar como la respiración de Mindy cuando está
dormida.
Ya estamos viajando a una fracción importante de la
velocidad de la luz. Dentro de unos años, cuando nos
movamos lo suficientemente deprisa, cambiaremos
nuestro rumbo para dirigirnos hacia 61 Virginis y sus
prístinos planetas, y dejaremos atrás el sol que nos vio
nacer, igual que un recuerdo olvidado.
Sin embargo, hoy hay algo raro en la secuencia. Una
de las luces de la esquina suroeste parece estar
parpadeando una fracción de segundo demasiado
deprisa.
—Navegación —digo dirigiéndome al micrófono—
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