Page 101 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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»Después, y en ello residía la invención de
                   Ahab, sacaban la segunda lista del bolsillo,
                   también la elevaban hacia el cielo, con el cuerpo
                   vuelto en dirección a la misma montaña. Y decían
                   algo así como: "Y ésta es la lista de Tus pecados
                   para conmigo: me hiciste trabajar más de lo
                   necesario, mi hija enfermó a pesar de mis
                   oraciones, me robaron cuando intenté ser honrado,
                   sufrí más de lo necesario..."
                            »Una vez terminada la lectura de la segunda
                   lista, completaban el ritual: "Fui injusto Contigo
                   y Tú fuiste injusto conmigo, olvida mis faltas,
                   que yo olvidaré las Tuyas y podremos continuar
                   juntos otro año."
                   -Perdonar a Dios -dijo el extranjero-. Perdonar
                   a un Dios implacable que construye y destruye sin
                   cesar.
                   -Esta conversación es demasiado íntima para mi
                   gusto -dijo Chantal, mirando en otra dirección-.
                   No he aprendido tanto de la vida como para poder
                   darte lecciones de nada.
                            El extranjero permaneció en silencio.


                            "Esto no me gusta nada", pensó el demonio
                   del extranjero, que ya empezaba a ver una luz a su
                   lado, una presencia que, de ninguna manera,
                   pensaba admitir allí. Había alejado esa luz dos
                   años atrás, en una de las muchas playas del mundo.


                            Por culpa de un exceso de leyendas, de la
                   influencia de celtas y de protestantes, de algunos
                   pésimos ejemplos del árabe que había pacificado el
                   pueblo, de la constante presencia de santos y
                   bandidos por los alrededores, el sacerdote sabía
                   que Viscos no era un pueblo muy religioso, aunque
                   sus habitantes fueran a bodas y bautizos (lo cual,
                   hoy en día, era un recuerdo remoto), a funerales
                   (cada vez más frecuentes) y a la misa de Navidad.
                   Por lo que respecta al resto del año, pocas
                   personas se molestaban en asistir a ninguna de las
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