Page 105 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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lingote de oro y tú...
-Con mi lingote de oro -la interrumpió el
extranjero.
-Tú sólo tienes que coger tus cosas y
desaparecer. Si yo no consigo el oro, tendré que
volver a Viscos. Me despedirán, o seré
estigmatizada por todo el pueblo. Creerán que
mentí. No puedes, simplemente, no puedes hacerme
esto. Merezco este pago por mi trabajo.
El extranjero se levantó y cogió algunas de
las ramas que ardían en la hoguera.
-El lobo siempre huye del fuego, ¿no? Voy a
Viscos. Tú puedes hacer lo que te apetezca, róbame
el oro y huye, tanto me da. Tengo cosas más
importantes que hacer.
-¡Un momento! ¡No me dejes aquí sola!
-Pues ven conmigo.
Chantal miró la hoguera que tenía ante sí, la
roca en forma de Y, el extranjero que se alejaba
llevándose consigo una parte del fuego. Podía
hacer lo mismo: coger algunas ramas de la hoguera,
desenterrar el oro, e ir directamente hacia el
fondo del valle; no hacía falta volver a casa para
buscar los ahorrillos que había guardado con tanto
cuidado. En cuanto llegara a la ciudad que había
al final del valle pediría al banco que valorasen
el oro, lo vendería, compraría ropa y maletas,
sería libre.
-¡Espérame! -gritó al extranjero, pero el
hombre seguía andando en dirección a Viscos, no
tardaría nada en perderle de vista.
"Piensa rápido", se decía a sí misma.
No tenía mucho en que pensar. Ella también
cogió unas ramas de la hoguera, se acercó a la
roca y volvió a desenterrar el oro. Lo cogió, lo
limpió con su vestido, y lo contempló por tercera
vez.
En ese momento fue presa del pánico. Agarró
un puñado de leña de la hoguera, y corrió en
dirección al camino que el extranjero ya debía de

