Page 97 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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aún no tenía el control total sobre la chica.
                   -¿Y eso qué cambia?
                   -Nada. La apuesta sigue en pie y sé que voy a
                   ganarla. Pero entiendo lo miserable que soy, como
                   también entiendo por qué me convertí en un
                   miserable: porque creo que no merecía lo que me
                   sucedió.
                            Chantal se preguntó a sí misma cómo saldrían
                   de allí; aún era de mañana, pero no se podían quedar
                   en el bosque para siempre.
                   -Pues yo creo que me merezco el oro y lo
                   cogeré, a no ser que tú me lo impidas -dijo ella-.
                   Y te aconsejo que hagas lo mismo; ni tú ni yo
                   necesitamos volver a Viscos; podemos ir directamente
                   al valle, hacer autostop y, después, cada uno sigue su
                   camino.
                   -Puedes irte. Pero, en este momento, los
                   habitantes de Viscos están decidiendo quién va a
                   morir.
                   -Puede ser. Durante los próximos dos días
                   discutirán sobre ello, hasta que se agote el
                   plazo; luego, se pasarán dos años discutiendo
                   quién debería haber sido la víctima. Son muy
                   indecisos a la hora de actuar, e implacables a la
                   hora de culpar a los demás; conozco a mi pueblo.
                   Si no vuelves, ni siquiera se tomarán la molestia
                   de discutir; creerán que todo fue invención mía.
                   -Viscos es igual a cualquier otra aldea del
                   mundo, y todo lo que pasa en ella puede pasar en
                   todos los continentes, ciudades, campamentos,
                   conventos, no importa dónde. Pero tú no entiendes
                   de estas cosas, como
                            tampoco entiendes que esta vez el destino jugó
                   a mi favor: elegí a la persona adecuada para
                   ayudarme.
                            »Alguien que, bajo su apariencia de mujer
                   trabajadora y honrada, también desea vengarse.
                   Como no podemos ver al enemigo, porque, si miramos
                   en el fondo de esta historia, el verdadero enemigo
                   es Dios, que nos hizo pasar por lo que pasamos,
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