Page 102 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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dos misas semanales (sábado y domingo, ambas a las
                   once de la mañana); a pesar de ello, él insistía
                   en celebrarlas, aunque sólo fuera para justificar
                   su presencia allí. Quería dar la impresión de ser
                   un hombre santo y ocupado.
                            Para su sorpresa, aquel día la iglesia estaba
                   tan abarrotada que permitió que algunas personas
                   se situaran alrededor del altar, de lo contrario,
                   no habrían cabido todos. En vez de encender las
                   estufas eléctricas que pendían del techo, se vio
                   obligado a pedir que abrieran los dos ventanucos
                   laterales, porque todos estaban sudando; el
                   sacerdote se preguntaba si el sudor se debía al
                   calor o a la tensión que reinaba en el ambiente.
                   Todo el pueblo estaba allí, excepto la señorita
                   Prym -tal vez avergonzada por lo que había dicho
                   el día anterior- y la vieja Berta, de quien todos
                   sospechaban que se trataba de una bruja alérgica a
                   la religión.
                   -En el nombre del Padre, del Hijo y del
                   Espíritu Santo.
                            Se oyó el eco de un "amén" muy fuerte. El
                   sacerdote empezó la liturgia, cantó el introito,
                   pidió a la beata de costumbre que hiciera la
                   lectura, entonó solemnemente el salmo responsorial
                   y recitó el evangelio con voz pausada y severa.
                   Acto seguido pidió a los que estaban en los bancos
                   que se sentaran, los demás permanecieron de pie.
                            Había llegado la hora del sermón.
                   -En el evangelio de Lucas hay un pasaje en que
                   un hombre importante se aproxima a Jesús y le
                   pregunta: «Buen Maestro, ¿qué debo hacer para
                   heredar la vida eterna? -Y, para nuestra sorpresa,
                   Jesús responde: "¿Por qué dices que soy bueno?
                   Nadie es bueno, sólo Dios es bueno."»
                            »Durante muchos años leí a menudo este
                   pequeño fragmento, intentando comprender lo que dijo
                   Nuestro Señor: ¿que Él no es bueno? ¿Que el
                   cristianismo, con su concepto de caridad, se basa
                   en las enseñanzas de alguien que se consideraba
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