Page 99 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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inconscientemente, pedí las cosas que me
                   sucedieron, porque soy malo, soy un degenerado, y
                   merecía el castigo que la vida me impuso.
                   -Quieres demostrar que Dios es justo. El
                   extranjero pensó un poco.
                   -Puede ser.
                   -Yo no sé si Dios es justo. Pero no se ha
                   portado muy bien conmigo, y lo que ha destruido mi
                   alma es esta sensación de impotencia. No consigo
                   ser tan buena como desearía, ni tan mala como creo
                   que necesito ser. Hace unos minutos pensaba que Él
                   me había elegido para vengarse de toda la tristeza
                   que los hombres Le causan.
                            »Creo que tú tienes las mismas dudas, a una
                   escala mucho mayor: tu bondad no fue recompensada.
                   Chantal se sorprendía de sus propias palabras.
                   El demonio del extranjero notaba que el ángel de
                   la chica empezaba a brillar con más intensidad, y
                   la situación se estaba invirtiendo por completo.
                            "¡Espabílate!", le decía al otro demonio.
                            "Ya lo hago -respondía-. Pero la batalla es
                   dura." -Tu problema no es exactamente la justicia
                   de Dios -dijo el hombre-. Sino el hecho de que
                   siempre elegiste ser una víctima de las circunstancias.
                   Conozco a mucha gente en esa misma situación.
                   -Como tú, por ejemplo.
                   -No. Yo me rebelé contra algo que me sucedió y
                   poco me importa si a la gente le gusta o no mi
                   actitud. Tú, al contrario que yo, creíste en tu
                   papel de huérfana, desamparada, de persona que
                   desea ser aceptada a cualquier precio; como eso no
                   siempre sucede, tu necesidad de ser amada se
                   transforma en un sordo deseo de venganza. En el
                   fondo, a ti te gustaría ser como los otros
                   habitantes de Viscos; es más, en el fondo, todos
                   deseamos ser iguales a los demás. Pero el destino
                   te dio una historia diferente.
                            Chantal negó con la cabeza.


                   "¡Haz algo! -decía el demonio de Chantal a su
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