Page 98 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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desahogamos nuestras frustraciones en todo lo que
nos rodea. Una venganza que nunca queda saciada,
porque se dirige contra la propia vida.
-¿Se puede saber de qué estamos hablando? -dijo
Chantal, irritada porque aquel hombre, la persona
que más odiaba en el mundo, conocía muy bien su
alma-. ¿Por qué no cogemos el dinero y nos vamos?
-Porque ayer me di cuenta de que, al proponer
lo que más me repugna, un asesinato sin motivo,
como el de mi mujer y mis hijas, en realidad,
deseaba salvarme. ¿Recuerdas el filósofo que
mencioné en nuestra segunda conversación? ¿Aquel
que decía que el infierno de Dios es el amor que
siente por los hombres, puesto que la actitud
humana Le atormenta a cada segundo de Su vida
eterna?
»Pues bien, ese mismo filósofo dijo otra cosa:
"El hombre necesita de lo peor que hay en él para
alcanzar lo mejor que existe en él."
-No lo entiendo.
-Antes, yo sólo pensaba en vengarme. Igual que
los habitantes de tu aldea, yo soñaba, hacía
planes día y noche, pero no los llevaba a cabo.
Durante un cierto tiempo seguí por la prensa la
reacción de personas que habían perdido a sus
seres queridos de una manera similar, y todos
terminaron actuando de una manera completamente
distinta de la mía: formaron grupos de apoyo a las
víctimas, entidades para denunciar las
injusticias, campañas para demostrar que el
dolor de la pérdida nunca puede ser sustituido por
el fardo de la venganza...
»Yo también intenté enfocar las cosas desde
un ángulo más generoso: no lo conseguí. Pero ahora
que he cogido valor, que he llegado a este
extremo, he descubierto, muy en el fondo, una luz.
-Sigue -dijo Chantal, porque ella también
vislumbraba una luz.
-No quiero demostrar que la humanidad es
perversa. Lo que sí quiero demostrar es que yo,

