Page 107 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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qué.
Cuanto más contemplaba la calle, más se
sentía igual a todas aquellas personas; precisamente
ella, que se juzgaba distinta, atrevida, llena de
proyectos que nunca habían pasado por la cabeza de
aquellos campesinos.
¡Qué vergüenza! Y, al mismo tiempo, qué alivio;
no estaba en Viscos por una injusticia del
destino, sino porque se lo merecía, siempre había
creído ser diferente, y ahora se daba cuenta de
que era igual que ellos. Ya había desenterrado el
lingote tres veces, pero había sido incapaz de
llevárselo consigo. Cometía el robo de
pensamiento, pero no conseguía materializarlo en
la realidad.
Aunque supiera que no debía cometerlo de
ninguna manera, porque aquello no era una
tentación, sino una trampa.
"¿Por qué una trampa?", pensó. Algo le decía
que había visto en el lingote la solución al
problema que había generado el extranjero. Pero,
por más que se esforzaba, no conseguía averiguar
cuál era esa solución.
El demonio recién llegado miró al lado de la
chica, y vio que la luz de la señorita Prym, que
antes amenazaba con crecer, casi había
desaparecido; ¡qué lástima que su compañero no
estuviera allí para presenciar su victoria!
Lo que él no sabía era que los ángeles también
tienen sus estrategias: en ese momento, la luz de
la señorita Prym se había ocultado para no
despertar la reacción de su enemigo. Todo lo que
necesitaba su ángel era que ella durmiera un poco,
para poder conversar con su alma sin la
interferencia de los miedos y las culpas que a los
seres humanos les gusta tanto arrastrar.
Chantal durmió. Y oyó lo que necesitaba oír,
y entendió lo que debía entender.

