Page 39 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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sin lobos.
Pero se contuvo. En aquel momento decidió que
contaría la historia aquella noche, pero delante
de todos, en el bar, de manera que nadie pudiese
decir que no se había enterado o no lo había
entendido bien. Tal vez se abalanzarían sobre el
extranjero y lo llevarían inmediatamente a la
comisaría de policía, dejándola libre para
quedarse con su oro como recompensa por el
servicio prestado a la comunidad. Tal vez no se lo
creerían y el extranjero se marcharía creyendo que
todos eran buenos, lo cual no era cierto.
Todos son ignorantes, ingenuos, resignados. No
creen en las cosas que no forman parte de aquello
a lo que están acostumbrados a creer. Todos temen
a Dios. Todos -incluso ella- son cobardes a la
hora en que podrían cambiar su destino. Pero la
bondad, la auténtica bondad, ésa no existe, ni en
la tierra de los cobardes, ni en el cielo de Dios
Todopoderoso, quien siembra sufrimientos a diestra
y siniestra, para que nos pasemos toda la vida
pidiéndole que nos libre de todo mal.
La temperatura había bajado, Chantal llevaba
tres noches sin dormir, pero, mientras preparaba
su desayuno, se sentía mejor que nunca. No era la
única cobarde. Pero tal vez era la única que era
consciente de su cobardía, porque los demás
consideraban que la vida era "una competición
inútil" y confundían su miedo con generosidad.
Se acordó del caso de un hombre de Viscos, que
trabajaba en una farmacia de una ciudad vecina y
fue despedido al cabo de veinte años. No pidió
ninguna indemnización porque -decía- era amigo de
los dueños y no deseaba perjudicarlos, sabía que
lo habían echado por dificultades económicas.
¡Mentira! No los llevó a juicio porque era un
cobarde y quería que lo quisieran a toda costa;
pensó que los dueños lo considerarían siempre una
persona generosa y un buen compañero. Al cabo de
un cierto tiempo, cuando les pidió un préstamo, le

