Page 40 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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dieron con la puerta en las narices, pero entonces
                   ya era demasiado tarde: había firmado un documento
                   solicitando la baja voluntaria y no les podía
                   exigir nada.


                            ¡Bien hecho! El papel de alma caritativa
                   corresponde a los que tienen miedo de tomar
                   decisiones en la vida. Siempre es mucho más fácil
                   creer en la propia bondad que enfrentarte a los
                   demás y luchar por tus derechos. Siempre es más
                   fácil escuchar una ofensa y no reaccionar que
                   tener el coraje de enzarzarte en un combate con
                   alguien más fuerte; siempre podemos decir que no
                   nos ha alcanzado la piedra que nos han lanzado y
                   de noche -cuando estemos solos y nuestra mujer o
                   nuestro marido o el compañero de escuela duerman-,
                   sólo de noche, podremos llorar en silencio por
                   nuestra cobardía.
                            Chantal tomó su café y deseó que el día pasara
                   rápidamente. Pensaba destruir aquel pueblo,
                   acabaría con Viscos aquella misma noche. De todas
                   formas, el pueblo estaba condenado en menos de una
                   generación porque no había niños: los jóvenes se
                   reproducían en otras ciudades del país, en medio
                   de fiestas, ropa bonita, viajes y de la
                   "competición inútil."


                            Pero el día no pasó con rapidez. Todo lo
                   contrario; el cielo gris, plagado de nubes bajas
                   provocaba que las horas se arrastrasen lentamente.
                   La niebla no permitía ver las montañas y la aldea
                   parecía aislada del mundo, perdida en sí misma,
                   como si fuera el único lugar habitado de la
                   Tierra. Desde la ventana, Chantal vio cómo el
                   extranjero salía del hotel y se encaminaba en
                   dirección a las montañas, como siempre. Temió por
                   su oro, pero calmó a su corazón en seguida: a buen
                   seguro que volvería, porque había pagado una
                   semana de hotel y la gente rica no desperdicia un
                   céntimo; eso sólo lo hacen los pobres.
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