Page 34 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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gracias a gente como los habitantes de Viscos, que
trabajan día y noche, que labran la tierra con el
sudor de sus cuerpos cansados, y que cuidan del
ganado con inagotable paciencia. El mundo los
necesita mucho más que a todos los que viven en
las grandes ciudades, pero, a pesar de ello, se
comportan, y se sienten, como seres inferiores,
acomplejados, inútiles."
Pero el extranjero estaba muy dispuesto a
demostrar que su cultura valía más que el esfuerzo
de todos y cada uno de los hombres y mujeres del
bar. Indicó un cuadro que había en la pared.
-¿Saben qué es eso? -dijo-. Una de las pinturas
más famosas del mundo: la última cena de Jesús con
sus discípulos, de Leonardo da Vinci.
-No puede ser tan famosa -dijo la dueña del
hotel-. Era muy barata.
-Porque se trata de una reproducción; la
auténtica está en una iglesia, muy lejos de aquí.
Existe una leyenda en torno a este cuadro, pero no
sé si les interesaría conocerla.
Todos asintieron y, de nuevo, Chantal sintió
vergüenza por estar allí, escuchando a un hombre
que hacía ostentación de unos conocimientos
inútiles, para demostrar que sabía más que los
otros.
-Al concebir este cuadro, Leonardo da Vinci
tropezó con una gran dificultad: tenía que pintar
el Bien, el retrato de Jesucristo, y el Mal, en la
figura de judas, el amigo que lo traicionó durante
la cena. Tuvo que dejar el trabajo a medias porque
no encontraba los modelos ideales.
"Un día, mientras escuchaba un coro, vio que
uno de los chicos era la imagen perfecta de
Jesucristo. Lo invitó a su taller y reprodujo sus
facciones en estudios y esbozos.
»Pasaron tres años. La última cena estaba casi
terminada, pero Da Vinci aún no había encontrado
el modelo ideal para Judas. El cardenal responsable
de la iglesia lo presionaba para que terminase el

