Page 35 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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mural de una vez por todas.


                            »Después de muchos días de búsqueda, el pintor
                   se encontró con un joven prematuramente envejecido,
                   desharrapado, borracho, tumbado junto a una cloaca.
                   Pidió a la gente que había a su alrededor que lo
                   ayudaran y, con muchas dificultades, lo llevaron
                   directamente a la iglesia, porque ya no tenía tiempo
                   para hacer esbozos.
                            »El mendigo no entendía lo que estaba
                   sucediendo: las personas que lo habían arrastrado
                   hasta allí lo mantenían en pie mientras Da Vinci
                   copiaba las líneas de impiedad, de pecado, de
                   egoísmo tan bien marcadas en aquel rostro.
                            »Cuando terminó, el mendigo, algo rehecho de la
                   resaca, abrió los ojos y vio la pintura que tenía
                   delante. Y dijo, con una mezcla de espanto y
                   tristeza:
                   »-¡Yo ya había visto este cuadro antes!
                   »-¿Cuando? -preguntó Da Vinci, sorprendido.
                   »-Hace tres años, antes de perderlo todo. En
                   una época en que yo cantaba en un coro y tenía una
                   vida llena de sueños, fue entonces cuando el
                   pintor me invitó a posar como modelo para el
                   rostro de Jesucristo.
                            El extranjero hizo una larga pausa. Sus ojos
                   miraban fijamente al cura, que bebía su cerveza,
                   pero Chantal sabía que esas palabras iban
                   dirigidas a ella.
                   -O sea, que el Bien y el Mal tienen el mismo
                   rostro; todo depende de la época en que se cruzan
                   en el camino de cada ser humano -concluyó.
                   Entonces se levantó y se excusó diciendo que
                   estaba muy cansado, y subió a su habitación. Todos
                   pagaron lo que debían y fueron saliendo
                   lentamente, contemplando la reproducción barata
                   del cuadro famoso, preguntándose a sí mismos en
                   qué período de su vida habían sido tocados por un
                   ángel o por un demonio. Sin que nadie comentase
                   nada con los demás, todos llegaron a la conclusión
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