Page 41 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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Intentó leer, pero no conseguía concentrarse.
                   Decidió dar un paseo por Viscos, pero sólo vio a
                   una persona: Berta, la viuda, que se pasaba todo
                   el santo día sentada delante de su casa, vigilando
                   todo lo que sucedía.
                   -Parece que por fin bajará la temperatura -dijo
                   Berta.
                            Chantal se preguntó por qué las personas que no
                   saben de qué hablar creen que el tiempo es un tema
                   importante. Asintió con la cabeza.
                            Siguió su camino, porque ya había conversado de
                   todo lo que se podía conversar con Berta en los
                   muchos años que llevaba viviendo en aquel pueblo.
                   Hubo una época en que la encontraba una mujer
                   interesante, valiente, que había sido capaz de
                   seguir adelante después de que su marido murió en
                   uno de los frecuentes accidentes de caza. Había
                   vendido algunos de los pocos bienes que poseía,
                   invirtió ese dinero -junto con el de la
                   indemnización- en una inversión segura y ahora
                   vivía de rentas.
                            Pero con el paso del tiempo, la viuda dejó de
                   interesarle, y se convirtió en la imagen de todo
                   lo que temía que le sucediese a ella: terminar su
                   vida sentada en una silla delante de su casa,
                   cubierta de abrigos durante el invierno,
                   contemplando el único paisaje que había visto en
                   toda su vida, vigilando algo que no era necesario
                   vigilar porque allí no había nada serio,
                   importante ni valioso.
                            Caminó en medio de la niebla del bosque sin
                   miedo a perderse porque se sabía de memoria todos
                   sus senderos, árboles y rocas. Se imaginó las
                   emociones de la noche, ensayó distintas maneras de
                   contar la proposición del extranjero; en algunas,
                   repetía literalmente lo que había oído y visto, en
                   otras contaba una historia que podía ser cierta o
                   no, imitando el estilo del hombre que llevaba tres
                   días sin dejarla dormir.
                            "Es un hombre muy peligroso, el peor de todos
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