Page 45 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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pero en donde cada persona sabe exactamente lo que
sucederá al día siguiente, y las únicas cosas
imprevisibles son las tormentas de la naturaleza.
Tal vez ésta sea una manera de encontrar la paz,
pero estoy de acuerdo contigo en un punto: la
gente cree que lo tiene todo bajo control, pero no
controla nada.
-Nada de nada -dijo Chantal, dándole la razón.
-"Nadie puede añadir ni un punto ni una coma a
lo que ya está escrito" -dijo la anciana, citando
un texto evangélico católico-. Pero nos gusta
vivir con esa ilusión porque nos da seguridad.
»En fin, se trata de una elección como
cualquier otra, aunque sea una estupidez intentar
controlar el mundo, creyendo en una seguridad
completamente falsa, que termina por dejarnos
indefensos delante de la vida; cuando menos te lo
esperas, un terremoto crea una montaña, un rayo
mata un árbol que se preparaba para renacer en
verano, un accidente de caza acaba con la vida de
un hombre honesto.
Berta le contó, por enésima vez, cómo había
muerto su marido. Era uno de los guías más
respetados de la comarca, un hombre que en la caza
no veía un deporte salvaje sino una manera de
respetar la tradición local. Gracias a él, Viscos
creó una reserva de animales, el ayuntamiento
promulgó leyes que protegían algunas especies en
peligro de extinción, cobraban un impuesto por
cada pieza cobrada, y el dinero revertía en
beneficio de la comunidad.
El marido de Berta intentaba ver en aquel
deporte -salvaje para unos, tradicional para
otros- una manera de enseñar a los cazadores algo
sobre el arte de vivir. Cuando llegaba alguien con
mucho dinero y poca experiencia, lo llevaba a un
descampado. Allí, encima de una piedra, colocaba
una lata de cerveza.
Se alejaba cincuenta metros de la lata y, de un
solo tiro, la hacía volar por los aires.

