Page 48 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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por las calles de Viscos pero, ese mismo día, una
                   vecina que volvía de un pueblo cercano le dijo que
                   los vendedores ambulantes vendían cubiertos muy
                   baratos y de calidad, y sacó una cuchara de su
                   bolso para demostrar lo que contaba.
                            Berta comprendió que jamás volvería a ver a su
                   marido, pero él le había pedido que se quedara
                   allí, contemplando el pueblo, y pensaba hacerlo.
                   Con el paso del tiempo, empezó a notar una
                   presencia a su izquierda, y tuvo la certeza de que
                   él estaba allí, haciéndole compañía y
                   protegiéndola de cualquier peligro y, además, le
                   enseñaba a ver cosas que los demás no percibían,
                   como los dibujos de las nubes, que siempre llevan
                   mensajes. Se entristecía un poco cuando intentaba
                   verlo de frente, porque el bulto se desvanecía;
                   pero después se dio cuenta de que podía conversar
                   con él utilizando su intuición, y empezaron a
                   tener larguísimas conversaciones sobre temas de
                   todo tipo.
                            Tres años después, ya era capaz de "ver" los
                   sentimientos de las personas, aparte de poder
                   escuchar los consejos prácticos que le daba su
                   marido y que terminaron siéndole muy útiles; de
                   esta manera, no se dejó engañar cuando le
                   ofrecieron una indemnización mucho menor de la que
                   merecía, e ingresó su dinero en otro banco antes
                   de que el suyo cayera en bancarrota llevándose el
                   fruto de años de trabajo de mucha gente de la
                   comarca.
                            Una mañana -ya no recordaba cuánto tiempo hacía
                   de ello-, él le había dicho que Viscos podía ser
                   destruido. Berta pensó inmediatamente en un
                   terremoto, en el nacimiento de nuevas montañas en
                   aquella zona, pero él la tranquilizó, afirmando
                   que ese tipo de fenómeno no sucedería allí en los
                   próximos mil años; no, era otro tipo de
                   destrucción la que lo tenía preocupado, aunque ni
                   él mismo sabía de lo que estaba hablando. Pero le
                   pidió que estuviera atenta, ya que aquél era su
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