Page 49 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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pueblo, el lugar que más amaba de este mundo, a
pesar de haber tenido que marcharse
prematuramente.
Tres días antes vio que el extranjero llegaba
con un demonio, y supo que su tiempo de espera
había terminado. Hoy había visto que había un
demonio y un ángel al lado de la chica;
inmediatamente relacionó ambas cosas, y comprendió
que algo raro estaba pasando en su pueblo.
La mujer sonrió para sí misma, miró a su
izquierda, y lanzó hacia allí un discreto besito.
No era una vieja inútil; tenía que hacer algo muy
importante: salvar el lugar donde había nacido,
aunque no supiera con certeza qué medidas debía
adoptar.
Chantal dejó a la vieja inmersa en sus
pensamientos y volvió a su casa. Berta tenía fama
-los habitantes de Viscos la hacían circular en
voz baja- de ser una bruja. Decían que se había
pasado casi todo un año encerrada en su casa y
que, durante ese tiempo, había aprendido artes
mágicas. Cuando, en cierta ocasión, Chantal
preguntó quién se las había enseñado, algunas
personas dijeron que el Demonio en persona se le
aparecía por la noche; otras, en cambio, afirmaron
que la mujer invocaba a un druida celta,
pronunciando unas palabras que le habían enseñado
sus padres. Pero a nadie le importaba gran cosa;
Berta era inofensiva, y siempre contaba historias
interesantes.
Y tenían razón, aunque siempre fueran las
mismas. De repente, Chantal se detuvo con la mano
aferrada al pomo de la puerta. A pesar de haber
escuchado muchas veces el relato de cómo había
muerto el marido de Berta, sólo en aquel instante
se dio cuenta de que en él había una lección
importantísima para ella. Recordó su reciente
paseo por el bosque, su odio intenso que se
prodigaba por todas partes, dispuesto a herir

