Page 53 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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heladas.
                   -¿Qué quieres? -dijo ella-. ¿A qué viene la
                   nota?
                   -Quiero plantearte un enigma: de todos los días
                   de nuestra vida, ¿cuál es el que jamás llega?
                            No hubo respuesta.
                   -El mañana -dijo el extranjero-. Pero parece
                   ser que tú sí crees que el mañana llegará, y
                   sigues posponiendo lo que te pedí. Hoy empieza el
                   fin de semana; si tú no dices nada, lo haré yo.
                            Chantal salió de la tienda, se situó a una
                   distancia prudencial, abrió la bolsa de lona y
                   sacó la escopeta. Aparentemente, el extranjero no
                   se inmutó lo más mínimo.
                   -Has tenido el oro en tus manos -prosiguió el
                   hombre-. Si tuvieras que escribir un libro sobre
                   tu experiencia, ¿no crees que la mayor parte de
                   los lectores, que se enfrentan a todo tipo de
                   dificultades, que son víctimas de las injusticias
                   de la vida y del prójimo, que tienen que luchar
                   para pagar el colegio de sus hijos y tener comida
                   en la mesa, no crees que esas personas desearían
                   que huyeras con el lingote?
                   -No lo sé -dijo ella, mientras colocaba un
                   cartucho en el arma.
                   -Yo tampoco. Ésa es la respuesta que deseo.
                            Chantal colocó el segundo cartucho.
                   -Estás a punto de matarme, a pesar de que hayas
                   intentado tranquilizarme con el cuento del lobo.
                   No importa, porque eso responde a mi pregunta: los
                   seres humanos son esencialmente malos, una simple
                   camarera de pueblo es capaz de cometer un crimen
                   por dinero. Voy a morir, pero ya conozco la
                   respuesta, y moriré feliz.
                   -Toma -dijo ella, entregándole la escopeta al
                   extranjero-. Nadie sabe que nos conocemos. Todos
                   los datos de tu ficha son falsos. Puedes irte
                   cuando quieras y, según tengo entendido, puedes ir
                   a cualquier parte del mundo. No es necesario tener
                   buena puntería: basta con apuntar la escopeta en
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