Page 79 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
P. 79
Chantal, no sólo se sentó, sino que la abrazó. Se
quedaron así durante un buen rato, hasta que Berta
rompió el silencio.
-Ahora vete al bosque, enfría tus ideas; ya
sabes que el problema no va contigo. Ellos también
lo saben, pero buscan un culpable.
-¡Es el extranjero!
-Tú y yo sabemos que es él. Nadie más. Todos
prefieren creer que han sido traicionados, que
deberías habérselo contado antes, que no has
confiado en ellos.
-¡¿Que yo les he traicionado?!
-Sí.
-¿Por qué prefieren creer eso?
-Piensa.
Chantal pensó. Porque necesitaban un culpable.
Una víctima.
-No sé cómo terminará esta historia -dijo
Berta-. Viscos es un pueblo de hombres de bien,
aunque, tal como tú dijiste, son un poco cobardes.
A pesar de ello, tal vez sería mejor que pasaras
una temporada lejos de aquí.
Berta debía de estar bromeando; nadie se
tomaría en serio la apuesta del extranjero.
¡Nadie! Además, ella no tenía dinero ni ningún
sitio a donde ir.
No era cierto: la estaba esperando un lingote
de oro, y la podía llevar a cualquier lugar del
mundo. Pero no quería pensar en ello, de ninguna
manera.
En ese momento, como por una ironía del
destino, el hombre pasó por delante de ellas y se
fue a caminar por las montañas, como todas las
mañanas. Las saludó con un gesto de la cabeza, y
siguió adelante. Berta lo acompañó con la mirada
mientras Chantal comprobaba si alguien del pueblo
había visto que las saludaba. Dirían que ella era
su cómplice. Dirían que había un código secreto
entre los dos.
-Está más serio -dijo Berta-. Tiene un aire

