Page 82 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
P. 82

»-Cielo.
                   »-¿El Cielo? ¡Pero si el guardián del portal de
                   mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!
                   »-Aquello no era el Cielo, era el Infierno.
                   »El caminante quedó perplejo.
                   »-¡Deberían prohibir que utilicen su nombre!
                   ¡Esta información falsa debe de provocar
                   grandes confusiones!
                   »-¡De ninguna manera! En realidad, nos hacen un
                   gran favor. Porque allí se quedan todos los que
                   son capaces de abandonar a sus mejores amigos..."


                            Berta acarició la cabeza de la chica y
                   percibió que en su interior, el Bien y el Mal
                   estaban librando un combate sin cuartel, entonces
                   le dijo que fuera al bosque y preguntara a la
                   Naturaleza adónde debía dirigirse.
                   -Presiento que nuestro pequeño paraíso
                   enclavado en las montañas está a punto de
                   abandonar a sus amigos.
                   -Te equivocas, Berta. Perteneces a otra
                   generación, la sangre de los malhechores que
                   habían poblado Viscos es más densa en tus venas
                   que en las mías. Los hombres y las mujeres de
                   Viscos tienen mucha dignidad. Si no tienen
                   dignidad, desconfían los unos de los otros. Si no
                   desconfían, tienen miedo.
                   -De acuerdo, estoy equivocada. Pero haz lo que
                   te digo: ve a escuchar a la Naturaleza.


                            Chantal se marchó. Y Berta se volvió hacia
                   El fantasma de su marido, pidiéndole que se
                   tranquilizara, que ya era una mujer adulta; mejor
                   dicho, una anciana, y que no debía interrumpirla
                   cuando intentaba dar consejos a una persona joven.
                   Ya había aprendido a cuidar de sí misma, y ahora
                   cuidaba del pueblo.
                            Su marido le pidió que anduviera con cuidado.
                   Que no diera tantos consejos a la chica, porque
                   nadie sabía cómo acabaría aquella historia.
   77   78   79   80   81   82   83   84   85   86   87