Page 80 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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extraño.
                   -Tal vez se ha dado cuenta de que su broma se
                   ha convertido en realidad.
                   -No, no es solamente eso. No sé qué es, pero...
                   Es como si... No, no sé qué es.
                   "Mi marido debe de saberlo", pensó Berta,
                   percibiendo una sensación nerviosa y desagradable
                   que procedía de su lado izquierdo. Pero no era el
                   momento adecuado para conversar con él.
                   -Pienso en Ahab -dijo a la señorita Prym.
                   -¡No quiero saber nada de Ahab, ni de historias
                   ni de nada! ¡Sólo quiero que el mundo vuelva a ser
                   como antes, que Viscos, con todos sus defectos, no
                   sea destruido por la locura de un hombre!
                   -Me parece que amas más este pueblo de lo que
                   tú crees.
                            Chantal estaba temblando. Berta volvió a
                   abrazarla, colocando la cabeza de la chica en su
                   hombro, como si fuera la hija que no había tenido.
                   -Como te estaba diciendo, Ahab contaba una
                   historia sobre el cielo y el infierno que,
                   antiguamente, se transmitía de padres a hijos,
                   pero hoy en día, ya nadie la recuerda. Un hombre,
                   su caballo y su perro iban por una carretera.
                   Cuando pasaban cerca de un enorme árbol, cayó un
                   rayo y los tres murieron fulminados. Pero el
                   hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado
                   este mundo, y prosiguió su camino con sus dos
                   animales; a veces, los muertos tardan un cierto
                   tiempo antes de ser conscientes de su nueva
                   condición...
                            Berta pensó en su marido, que continuaba
                   insistiendo para que se despidiera de la chica,
                   porque debía contarle algo muy importante. Tal vez
                   había llegado el momento de explicarle que
                   estaba muerto y que dejara de interrumpir su
                   historia.
                   -La carretera era muy larga, colina arriba, el
                   sol era muy fuerte, estaban sudados y sedientos.
                   En una curva del camino vieron un portal
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