Page 125 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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alimentaria y ser reciclado en el cuerpo de alguien que te
cayese bien. Pero el mayor problema era el sistema
inmunológico del anfitrión, que provocaba la suficiente
alteración histológica como para advertir a la víctima.
Lo que funcionaba en el cuerpo podría funcionar en
otro sitio, que era la razón por la que las phyles tenían
ahora sus propios sistemas inmunológicos. El paradigma
del escudo impenetrable no funcionaba en el nanonivel;
uno tenía que tirar por el camino de en medio. Un en‐
clave bien defendido estaba rodeado de una zona de
control aéreo infestada con inmunóculos: aeróstatos
microscópicos diseñados para buscar y destruir
invasores. En el caso de Atlantis/Shanghai esa zona
nunca era menor de veinte kilómetros. El anillo más
interior era un cinturón verde a ambos lados de la red de
perros, y el anillo más externo eran los Territorios
Cedidos.
Siempre había niebla en los Territorios Cedidos,
porque todos los inmunóculos en el aire servían como
núcleos para la condensación del vapor de agua. Si
mirabas con cuidado a la niebla y enfocabas la vista a un
punto a unos dos centímetros frente a la nariz, se
podrían ver destellos, como muchas linternas
microscópicas, mientras los inmunóculos recorrían el
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