Page 312 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
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sentir las extrañas y débiles vibraciones de molestia
alienígena en el éter a su alrededor.
El ciempiés al menos había triplicado su tamaño de
la noche a la mañana. Ahora medía unos treinta
centímetros, y su grosor era el proporcional. La
apagada magnificencia de sus patrones cromáticos
había regresado a su inicial barniz... con intereses. El
vello de aspecto pegajoso de la cola se había
transformado en gruesas cerdas. No disponía de más
de quince centímetros de espacio a su alrededor, y se
apretaba débilmente contra los límites de su nido.
— ¿Qué te ha pasado? —siseó Isaac.
Se retiró y observó a la criatura, que agitaba la cabeza
ciega. Pensó rápidamente en el número de trozos de
mierda que le había dado al gusano. Miró a su
alrededor y vio el envoltorio que contenía el resto de la
droga, allá donde lo había dejado. El bicho no había
salido y se lo había comido. Isaac comprendió que no
había modo de que las bolas de droga que había dejado
en la jaula contuvieran ni de lejos el número de calorías
que el ciempiés había empleado para crecer durante la
noche. Aunque hubiera intercambiado gramo a gramo
lo que había ingerido, no habría podido alcanzar un
incremento de aquella magnitud.
Tenía que sacarlo de la jaula, pues parecía patético,
encerrado sin remedio en aquel espacio angosto. Isaac
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