Page 211 - Portico - Frederik Pohl
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una vuelta; tal vez haya una ciudad Heechee en el otro

            lado.


               ‐ Lo dudo ‐ replicó Klara, casi inaudiblemente, lo cual

            zanjó la cuestión sobre quién lo había dicho antes. Los

            muchachos no escuchaban. Los tres se hallaban ya de


            camino  al  módulo,  dejándonos  a  Klara  y  a  mí  en

            posición de la cápsula.


               Klara  desapareció  en  el  lavabo.  Yo  encendí  un

            cigarrillo, casi el último que me quedaba, y me distraje

            formando  un  anillo  tras  otro  en  el  aire  viciado  de


            humo.  La  cápsula  brincaba  ligeramente,  y  pude

            observar que el lejano disco pardusco de la luna del

            planeta  se  deslizaba  hacia  arriba  en  la  pantalla;  un


            minuto después vi la minúscula y brillante llama del

            módulo dirigiéndose hacia ella. Me pregunté qué haría

            yo si se quedaban sin combustible, o se estrellaban, o


            se les estropeaba algo. Lo que tendría que hacer sería

            abandonarlos  allí  para  siempre.  Lo  que  yo  me


            preguntaba  era  si  tendría  el  valor  de  hacer  lo  que

            constituía mi deber.






               ANUNCIOS




               Lecciones grabadas o música para fiestas. 87‐429.










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