Page 216 - Portico - Frederik Pohl
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«Oh,  escuchad,  nuestros  amigos  de  aquí...»,  vamos,

            quienesquiera que fuesen los que estaban aquí cuando


            pusieron rumbo a este lugar, «nuestros amigos deben

            de haberse mudado. Ya no están en casa». Y después

            diríamos: «Oh, bueno, qué demonios, veamos si están


            aquí al lado». Empujaríamos esto hacia aquí y aquello

            hacia  allá,  y  saldríamos  disparados  hacia  esa  gran


            estrella azul... ‐ Hizo una pausa y le miró, sin soltarme

            el brazo ‐. Lo malo es que no somos Heechees, Sam.

               ‐ ¡Por Dios, Klara! Eso ya lo sé, pero tiene que haber


            un modo de...

               Ella asintió.

               ‐  Claro  que  sí,  pero  no  sabemos  cuál  es.  Lo  que


            sabemos, Sam, es que jamás ha habido ninguna nave

            que haya cambiado el rumbo y vuelto para contarlo.

            ¿Lo recuerdas? Ni una sola.


               No le contestó directamente; se volvió hacia la gran

            estrella azul que aparecía en la pantalla y dijo:


               ‐ Votemos.

               Naturalmente, el voto fue de cuatro a uno en contra

            de variar el rumbo, y Ham Tayeh no permitió que Sam


            se acercara al tablero de mandos hasta que reanudamos

            la velocidad de la luz.


               El viaje de regreso a Pórtico no fue más largo que el

            de ida, pero pareció durar una eternidad.









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