Page 225 - Portico - Frederik Pohl
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‐ Me di un golpe ‐ repuse ‐. Ese otro muchacho, Sam

            Kahane, se volvió loco; quería cambiar el rumbo.


               Ella  asintió  dubitativamente,  y  examinó  mi  nariz

            llena de gasas. Tocó con cuidado uno de los lados.

               ‐ ¿Qué?


               ‐  ¿Aquí  dentro?  Tuvimos  que  taponarla.  Sangraba

            mucho.


               Suspiró.

               ‐  Debería  sacártelo. ‐  Reflexionó  un  momento  y

            después se encogió de hombros ‐. No. Ponte la ropa.


            Está bien.

               Así  pues,  volví  a  vestirme  y  salí  a  la  cámara  de

            aterrizaje, pero ahí no acabó todo. Tuve que someterme


            a un interrogatorio. Todos lo hicimos, excepto Sam; ya

            le habían llevado al Hospital Terminal.

               Podría  pensarse  que  no  teníamos  gran  cosa  que


            contar           sobre           nuestro            viaje.         Todo           él       fue

            concienzudamente registrado día tras día; éste era el


            objeto de todas las mediciones y observaciones. Pero la

            Corporación no trabajaba así. Nos extrajeron todos los

            hechos,  y  todos  los  recuerdos;  y  después  todas  las


            impresiones  subjetivas  y  deducciones  pasajeras.  El

            interrogatorio duró más de dos horas y yo procuré ‐ de


            hecho,  todos  lo  hicimos ‐  que  quedaran  satisfechos.

            Ésta es otra de las formas en que la Corporación te tiene

            dominado.  La  Junta  de  Evaluación  puede  decidir


            concederte  una  bonificación  por  cualquier  cosa.




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