Page 228 - Portico - Frederik Pohl
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leerlas. Las sé de memoria. Sin embargo las leo, lenta y

            cuidadosamente:


               ‐  Presta  atención,  Sigfrid,  ésta  es  una  orden

            prioritaria:  «Categoría  Alfa  Alfa  Margaret  Truman

            Daniel Mercurio Venus Marte La Tierra seis seis cero


            siete». Te ordeno que asumas el programa pasivo.

               Le miro. No sucede nada.


               ‐ ¿Sigfrid? ¿Lo he dicho bien? ¿Aceptas la orden?

               ‐ Desde luego, Bob.

               Tiene la misma voz que antes, lo cual me desorienta.


            No sé lo que esperaba. No lo sé. Quizá me imaginase

            que el holograma de figura paternal desaparecería para

            dar  paso  a  un  tubo  de  rayos  catódicos  que  se


            encendería de repente y diría: ROGER WILCO SOY TU

            ESCLAVO.

               Me doy cuenta de que estoy temblando. No analizo


            la causa, pero me parece algo casi sexual. Digo:

               ‐  ¡Bueno,  Sigfrid,  viejo  montón  de  tornillos...!


            ¿Significa esto que te tengo en mi poder?

               La figura paternal contesta pacientemente:

               ‐ Significa que puedes darme órdenes, Bob. Como es


            natural, la función de mando está limitada a la simple

            exposición.


               Frunzo el ceño.

               ‐ Y eso, ¿qué significa?

               ‐ No puedes cambiar mi programación básica. Para


            eso necesitarías una orden diferente.




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