Page 237 - Portico - Frederik Pohl
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Comprendí que hablábamos sin entendernos pero,
por otro lado, comprendí que en realidad no era así. El
propósito verdadero de nuestra conversación no era
comunicarse sino herir.
‐ Klara ‐ dije cariñosamente ‐, sabes que te quiero. Me
preocupa que hayas llegado a los cuarenta sin haber
tenido jamás una relación buena y duradera con un
hombre.
Ella se rió con cierto nerviosismo.
‐ Cariño ‐ repuso ‐, tenía la intención de hablar
contigo acerca de eso. Esta nariz... ‐ Hizo una mueca ‐.
Anoche, en la cama, a pesar de lo cansada que estaba,
pensé que iba a vomitar hasta que diste media vuelta.
Quizá, si bajaras al hospital, podrían destaponártela...
Bueno, incluso yo podía olerlo. No sé qué pasa con el
algodón hidrófilo podrido, pero no es agradable. Así
que le prometí hacerlo y entonces, para castigarla, no
terminé mi ración de cien dólares de piña natural y ella,
para castigarme, empezó a cambiar nerviosamente de
sitio las pertenencias que yo tenía en sus armarios, a fin
de guardar el contenido de su mochila. Así pues, lo
más natural fue decirle:
‐ No lo hagas, querida. A pesar de lo mucho que te
amo, creo que me mudaré a mi propia habitación
durante un tiempo.
Ella alargó una mano y me acarició el brazo.
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