Page 242 - Portico - Frederik Pohl
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que probablemente ella sacaría más que tú de todo
esto.
‐ Supongo que sí, Dane.
‐ Hum.
Titubeó un instante junto a la protuberancia del suelo
que marcaba la entrada a una de las naves de
instrucción, después se encogió de hombros, abrió la
compuerta y pasó al interior.
Mientras le seguía, pensaba que se mostraba
extrañamente abierto y generoso. Ya estaba agachado
frente al panel del selector de rumbo, cambiando
números. Llevaba una lista de datos procedentes de la
computadora central de la Corporación; yo sabía que
marcaba una de las combinaciones establecidas, así que
no me sorprendió que obtuviera el color casi
inmediatamente. Ajustó el sintonizador y aguardó,
mirándome por encima del hombro, hasta que todo el
tablero se coloreó de rosa.
‐ Está bien ‐ dijo ‐. Una combinación buena y clara.
Ahora observa la parte inferior del espectro.
Se refería a la línea más corta de diversos colores que
discurría junto al lado derecho del tablero, del rojo al
violeta. El violeta estaba abajo, y los colores se sucedían
unos a otros sin interrupción, excepto algunas líneas
ocasionales de color vivo o negro. Parecían
exactamente iguales que lo que los astrónomos
llamaban líneas Fraunhofer, cuando no tenían otro
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