Page 238 - Portico - Frederik Pohl
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‐ Me quedaré muy sola ‐ dijo, apagando el cigarrillo ‐

            .  Ya  me  he  acostumbrado  a  despertarme  junto  a  ti.


            Además...

               ‐  Recogeré  mis  cosas  cuando  vuelva  del  hospital ‐

            contesté.


               Aquella conversación no acababa de gustarme y no

            quería  prolongarla.  Es  la  clase  de  peleas  entre  un


            hombre y una mujer que trato de achacar a la tensión

            premenstrual  siempre  que  es  posible.  Me  gusta  la

            teoría, pero desgraciadamente en este caso me enteré


            de que no explicaba la actitud de Klara, y desde luego

            nunca explica la mía.

               En el hospital me hicieron esperar más de una hora,


            y  después  vi  las  estrellas.  Sangré  como  un  cerdo,

            manchándome  toda  la  camisa  y  los  pantalones,  y

            cuando  me  sacaron  los  interminables  metros  de


            algodón que Ham Tayeh me había metido en la nariz

            para evitar que me desangrara, sentí exactamente igual


            como si me arrancasen la piel a tiras. Lancé un alarido.

            La pequeña anciana japonesa que trabajaba aquel día

            como ayudante me recomendó que tuviera paciencia.


               ‐ Oh, cállese, por favor ‐ dijo ‐. Parece el loco recién

            llegado que se ha suicidado. Ha estado gritando más


            de una hora.

               La aparté con violencia, mientras me apretaba la nariz

            con la otra mano para detener la sangre. La ansiedad


            me consumía.




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