Page 47 - Portico - Frederik Pohl
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comiendo toda mi vida. El alojamiento tenía el tamaño
de un gran baúl de camarote, con una silla, unos
armarios, una mesa plegable y una hamaca que podías
extender de un extremo a otro cuando querías dormir.
Mis vecinos eran una familia de Venus. Eché una
ojeada a través de la puerta entornada. ¡Qué horror!
¡Cuatro durmiendo en uno de esos cubículos! Al
parecer se acomodaban dos en cada una de las
hamacas, que se cruzaban en el centro de la habitación.
Al otro lado estaba el cuarto de Sheri. Arañé su puerta,
pero ella no contestó. La puerta no estaba cerrada;
nadie cierra sus puertas en Pórtico, entre otras razones
porque no hay gran cosa que robar. Sheri no se
encontraba en el cuarto. La ropa que había usado yacía
desparramada por doquier.
Adiviné que se había ido a explorar y lamenté no
haber sido más rápido. Me habría gustado explorar en
compañía de alguien. Me apoyé contra la hiedra que
crecía en una pared de túnel y saqué el mapa.
Desde luego me dio una idea de lo que debía buscar.
Había puntos marcados Central Park y Lago Superior.
¿Qué serían? Dudé entre el Museo de Pórtico, que
parecía interesante, y el Hospital Terminal, que sonaba
bastante triste. Más tarde me enteré de que «terminal»
significaba el fin del viaje de regreso de uno u otro des‐
tino. La Corporación debía saber que sonaba también a
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