Page 196 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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¿Cómo estás, amante? Se sobresalta al recibir el qupt


           de  Pixil,  acompañado  de  un  estallido  de  euforia.


           Grandes  noticias.  Todo  el  mundo  opina  que  eres


           adorable. Quieren que vuelvas. He hablado con mi


           madre  y,  la  verdad,  me  parece  que  eres  un  poco


           paranoico…



           Isidore  se  arranca  el  anillo  de  entrelazamiento  del


           dedo y lo tira lejos de sí. La sortija rebota entre las


           maquetas  de  edificios  marcianos.  El  monstruo  de


           color verde corretea y se escabulle debajo de la cama.


           Isidore derriba la catedral de una patada. Una parte


           del  modelo  se  disuelve  en  materia  temporal  inerte,


           envuelta  en  una  nube  de  polvillo  blanco.  Continúa


           destrozando  las  maquetas,  hasta  dejar  el  suelo


           cubierto de polvo y fragmentos.



           Se  queda  un  momento  sentado  entre  las  ruinas,


           intentando  volcar  sus  pensamientos  en  la  mejor


           manera de recomponerlas. Pero su objetivo no deja de


           escurrírsele entre los dedos, y se siente como si ya no


           hubiese ni tan siquiera dos piezas capaces de encajar


           entre sí.




           El  día  siguiente  es  Sol  Martius  y,  como  siempre,


           Isidore va a visitar a su padre al país de los muertos.



           Desciende por las largas y tortuosas escaleras de la


           Torre Invertida en compañía de los demás dolientes,


           en silencio, con los ojos cansados tras toda una noche






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