Page 200 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Su padre mide diez metros de altura y tiene el cuerpo
de un insecto alargado. En esos momentos está
excavando en el regolito marciano con un sonido
chirriante, extrayendo roca pulverizada mediante un
sistema de procesamiento químico, mezclándola a
continuación con bacteria biosintética y
transformándola en material de construcción para la
muralla. Su docena de apéndices —semejantes a
veloces patas de araña— moldean el caudal de
material que brota de su boca con forma de pico,
levantando la muralla capa a capa. El tinte metálico
de su caparazón recuerda al óxido bajo la luz
anaranjada. Presenta una abolladura en un costado,
del que sobresale el muñón de otro apéndice;
recuerdo sin duda de alguna batalla reciente con los
foboi.
Está trabajando hombro con hombro con otro
centenar de Aletargados, algunos de los cuales se
encaraman encima de sus compañeros, elevando cada
vez más la muralla. Pero la sección de la que se
encarga su padre parece distinta. Está cubierta de
caras, relieves y figuras, aplastadas en su mayoría casi
de inmediato por un pequeño Aletargado mecánico
que llega para instalar el arsenal de la muralla. Al
padre de Isidore, sin embargo, no parece importarle.
—Padre —dice Isidore.
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