Page 461 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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continuar escuchando la música de las esferas, y el


           melodioso  sonido  que  emiten  sus  leyes  al


           quebrantarlas. Yo sé lo que haría si estuviera en tu


           lugar.



           Abro el cargador y contemplo las nueve balas. Cada


           una  de  ellas  luce  un  nombre  grabado,  un  estado


           cuántico, entrelazado con el Tiempo en el Reloj de una


           persona. El de Isaac. El de Marcel. El de Gilbertine.


           Los otros. Si aprieto el gatillo nueve veces, su Tiempo


           se  agotará.  El  motor  se  pondrá  en  marcha.  Nueve


           personas  se  convertirán  en  Aletargados,  atlas


           Aletargados, bajo la ciudad. Constituirán mi palacio


           de la memoria. Y nunca volveré a verlas.



           Cierro  el  tambor  y  le  imprimo  un  giro,  como  en  la


           ruleta rusa. Mi joven yo esboza una sonrisa.




           —Adelante —dice—. ¿A qué estás esperando?



           Lanzo  la  pistola  lejos  de  mí.  Aterriza  en  un  rosal.


           Contemplo  el  espacio  vacío  que  antes  ocupaba  mi


           antiguo yo.



           —Hijo  de  perra  —mascullo—.  Sabías  que  no  sería


           capaz.



           —No pasa nada —dice una voz—. Lo haré yo.



           El  jardinero  descarta  su  gevulot,  empuñando  la


           pistola en la mano. Tiene el pelo blanco, avejentados


           con esmero los rasgos, pero aun así hay algo en ellos







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