Page 55 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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especial ilusión que llegue el momento de interrogar
a las víctimas de un crimen resucitadas: sus recuerdos
son fragmentarios, sin excepción, y algunas no están
dispuestas a renunciar a su derecho a la intimidad,
una obsesión característica de la Oubliette, ni siquiera
para ayudar a resolver su propio asesinato o un caso
de piratería de gógoles.
—Puede que nunca —responde el Caballero.
—¿Qué?
—Nos encontramos ante una transferencia de caja
negra optogenética. Muy burda: debió de ser una
tortura. Se trata de un viejo truco, anterior al Colapso.
Solían hacerlo con ratas. Se infecta al objetivo con un
virus que vuelve sus neuronas sensibles a la luz
amarilla. A continuación se estimula el cerebro con
láseres durante horas, se capturan las pautas de
activación y se entrena una función de caja negra para
que las emule. Ése es el motivo de que presente esos
agujeritos en el cráneo. Fibras ópticas. Tentáculos de
transferencia.
Con delicadeza, el tzaddik usa una mano enguantada
para apartar los ralos cabellos del chocolatero: hay
unos diminutos puntos negros en la piel de debajo,
separados por unos pocos centímetros.
—Este método produce una tremenda cantidad de
información redundante, pero sirve para burlar el
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