Page 39 - Arcana Mundi - Elizabeth Bear
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—No puedes escalar.
—No. Tienes que hacer esto por mí. Encontrar a gente
para que recuerden las historias. Encontrar a gente a la que
hablarle de mi pelotón. No sobreviviré al invierno. —Tuvo
un momento de inspiración—. Por eso te doy esta misión,
sir Belvedere.
Las cadenas colgaban centelleantes bajo la luz invernal,
con el mar gris y encrespado de fondo.
—¿Qué clase de gente?
—La que ayudaría a un niño —dijo—. O a un perro
herido. Gente como la que formaría parte de un pelotón.
Belvedere hizo una pausa. Alargó un brazo, acarició las
cadenas, dejó tintinear las cuentas. Dobló ambas manos y las
introdujo en los collares, llenándose hasta los codos,
recogiendo la carga de Calcedonia.

