Page 345 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Me he tomado la libertad de preparar una
visita para usted. A propósito de un caso que ha
pasado ante usted recientemente y también está
relacionada con un tema que parece interesarle
particularmente y que ya hemos discutido esta
noche.
Cuando el juez Fang siguió a su anfitrión a la
cubierta, pudo finalmente ver lo que les rodeaba.
Estaban en mar abierto, nada de tierra a la vista,
aunque el resplandor urbano de Gran Shanghai
podía distinguirse con claridad al oeste. Era una
noche clara con una luna casi llena que iluminaba
el casco de un enorme barco cercano. Incluso sin luz
de luna la nave hubiese sido visible por el hecho de
que bloqueaba las estrellas en un cuadrante del
cielo.
El juez Fang no sabía casi nada sobre barcos.
Había visitado un Portaaviones en su juventud,
cuando atracó por unos días en Manhattan.
Sospechaba que aquel barco era todavía mayor. Era
casi completamente negro, exceptuando unos
puntos de luz roja aquí y allá que sugerían su
tamaño y forma general, y unas pocas líneas
horizontales de luz amarilla que salían de las
ventanas en su superestructura, muchos pisos por
encima de sus cabezas.
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