Page 463 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
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D Dm mi it tr ry y   G Gl lu uk kh ho ov vs sk ky y                                                                                                                              S Su um me er rk ki i   ( (C Cr re ep pú ús sc cu ul lo o) )


                  Que,  sin  embargo,  las  voces  se  hicieron  cada  vez  más

           fuertes, y oí que me llamaban por mi nombre, e incluso que

           me arrojaban agua por el rostro, y con ello recobré el sentido.


           Que en lo alto, al borde de la poza, divisé a nuestro guía Joan

           Nachi  Cocom  y  a  varios  otros  indios  que  lo  acompañaban.


           Que éstos me arrojaron cuerdas que até a mi cuerpo, y que

           con  ayuda  de  dichas  cuerdas  me  sacaron  del  fondo  de  la

           terrible  poza  y  me  depositaron  sobre  hierba  verde  y  fresca.


           Que,  a  continuación,  entoné  alabanzas  a  la  Santa  Virgen

           María, lloré como un niño y perdí de nuevo el sentido.


                  Que desperté en una aldea de los indios y me dijeron que


           llevaba varios días desmayado. Que las gentes de la aldea me

           alimentaron y cuidaron, que pusieron plantas curativas sobre

           la  pierna  herida,  con  lo  que  el  espantoso  dolor  remitió  y  la


           hinchazón disminuyó.


                  Que el entendimiento y el espíritu volvieron lentamente

           a mí, y que llamé a Juan Nachi Cocom y le pregunté cómo


           había podido escapar de Vasco de Aguilar y fray Joaquín, y

           por  qué  me  había  liberado  de  la  poza.  Que  el  guía  me

           comunicó  que  los  soldados,  durante  un  descanso,  se  habían


           encolerizado por tener que cruzar de nuevo el cenagal; que,

           sin  embargo,  no  existía  ningún  otro  camino,  porque  el


           sagrado  sacbé  por  el  que  habíamos  llegado  a  Calakmul

           conducía tan sólo en una dirección.


                  Que  Vasco  de  Aguilar  había  tratado  de  refrenar  por  la




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