Page 461 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
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D Dm mi it tr ry y   G Gl lu uk kh ho ov vs sk ky y                                                                                                                              S Su um me er rk ki i   ( (C Cr re ep pú ús sc cu ul lo o) )


           rostro que había visto no pertenecía a un ser humano, sino

           que  había  sido  una  señal  de  Dios,  que  Este  me  lo  había

           enviado  para que  abandonase  mis pecaminosos propósitos  y


           cobrara de nuevo valor para luchar.


                  Que actué en consecuencia y así fue como me llegó poco

           más tarde la salvación.









                  Leí  una  vez  más  las  líneas  en  las  que  el  atrapado

           conquistador  español  describía  aquella  aparición

           nocturna. Cómo oía las voces de los simios a través del


           turbio  velo  del  adormecimiento;  con  los  dedos

           sanguinolentos se agarraba a los salientes del muro de


           piedra  y  trataba  de  ponerse  en  pie.  ¿Qué  habría

           gritado?


                  «¡¿Hay alguien ahí?!» ¿No serían ésas las palabras


           que había oído en Nochevieja desde la cocina? Y, Dios

           mío,  ¿no  habría  sido  a  él  a  quien  había  visto  en  mi

           espejo, en el fondo de la poza, sin voz, herido, agotado,


           pero todavía vivo... tan sólo unos minutos más tarde de

           que hubiese renegado de él y hubiera colocado sobre su

           tumba una cruz militar de tosca talla?


                  ¿Era  creíble  que  el  capricho  de  un  poder


           desconocido  hubiese  permitido  que  se  esfumaran  los

           siglos que nos separaba y hubiera dejado pasar a través


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