Page 150 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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probado por mí mismo, y a un costo terrible. Existe


            un  área  del  conocimiento  que  usted  siempre



            ignorará, y que los sabios que lo contemplan desde


            lejos rehuyen como la peste mientras pueden, pero


            que  yo  he  visitado.  Si  usted  supiera,  si  pudiera


            siquiera soñar lo que es posible hacer, lo que uno o


            dos hombres han hecho en este tranquilo mundo


            nuestro,  su  propia  alma  se  estremecería  y


            desfallecería en su interior. Lo que le he dicho no



            es sino la más simple envoltura, la capa externa de


            la  verdadera  ciencia;  esa  ciencia  que  significa


            muerte  y  que  es  más  espantosa  que  la  muerte


            misma para aquellos que la adquieren. No, cuando


            los hombres dicen que en el mundo ocurren cosas


            extrañas, saben muy poco del terror y el espanto


            que siempre las acompaña.


              «  Alrededor  del  hombre  flotaba  una  especie  de


            fascinación que me atraía hacia él, y sentí bastante



            tener que abandonar Londres durante uno o dos


            meses: me perdería su singular charla. Pocos días


            después de regresar a la ciudad pensé ir a verle,


            pero cuando pulsé dos veces el timbre que solía


            utilizar,  no  obtuve  respuesta.  Volví  a  tocar  de


            nuevo y ya me iba cuando se abrió la puerta y una


            sucia  mujer  me  preguntó  qué  quería.  Por  su



            aspecto  supuse  que  me  había  tomado  por  un


            policía  de  paisano  que  buscaba  a  alguno  de  sus

                                                                                                          149
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